Todas ellas tienen un factor común: son dolencias psicológicas surgidas de las relaciones interpersonales en el día a día en la oficina. El problema es que crecen rápidamente y, en muchos casos, son altamente contagiosas. Pero sus consecuencias no se quedan sólo en el plano personal, también alcanzan a la productividad y al nivel de competitividad de la compañía.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los problemas mentales suponen unas pérdidas de productividad en la Unión Europea de entre el 3% y el 4% del Producto Interior Bruto (PIB). Y es que uno de cada cinco trabajadores padece alguna enfermedad mental, señala un informe de la OCDE
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Cuando se identifican las áreas de oportunidad que se tienen en los
procesos que intervienen con la rentabilidad de un negocio, muy seguramente
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Hace 10 años
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